Sin gestión no hay conservación
Desde principios del siglo XVI hasta principios del siglo XX, el intenso pastoreo y la tala masiva de árboles para la producción de carbón, la construcción de barcos y la minería convirtieron Sierra Espuña en un paraje desarbolado encontrándose al borde desierto. Debido a la falta de gestión forestal en Sierra Espuña, se produjo un sobrepastoreo y una tala masiva de árboles, convirtiéndose en un paraje totalmente desarbolado al borde del desierto. El resultado de estas acciones fue una sierra con un estado ecológico lamentable, un paisaje sin suelo firme, con la pérdida de casi toda su cubierta vegetal, presentando graves problemas de desertificación, lo que conllevó a un riesgo de riadas y de erosión muy elevado, con lo que las lluvias torrenciales provocaban un panorama desolador devastando todo lo que se encontraban en su camino. En la década de 1870 murieron 5 personas a causa de una riada, en 1879, esta cifra ascendió a 761 muertos tras la trágica riada...